Una forma de trabajar que pasa de generación en generación.
Durante más de 35 años hemos diseñado cocinas desde Jerez con una idea muy sencilla: escuchar primero, diseñar después y acompañar cada proyecto hasta que forma parte de la casa.
Más de tres décadas.
La misma forma de entender el trabajo.
MiCocinaJerez empezó en 1988 como un negocio familiar en Jerez de la Frontera y hoy lo continúa una nueva generación de la familia, con el oficio aprendido de quienes estuvieron antes.
En este tiempo han cambiado los estilos, los materiales y la manera de vivir la cocina. Lo que no ha cambiado es la atención directa: cada proyecto se sigue de cerca desde el diseño hasta el montaje y la postventa.
No diseñamos cocinas para ocupar un espacio. Diseñamos espacios que forman parte de la vida de una casa.
Una cocina puede resolverse como mobiliario: unos muebles, una encimera y un hueco donde encajarlo todo. Funciona, pero se queda ahí.
También puede convertirse en el sitio donde empieza el día, donde se termina hablando cuando viene alguien a casa y donde se pasa buena parte del tiempo sin darse cuenta.
Trabajamos pensando en lo segundo. Por eso dedicamos tiempo antes de decidir nada: cómo cocinas, cuántos sois, qué necesitas tener a mano y qué te molesta de la cocina que tienes ahora.
Una cocina bien pensada tiene que seguir funcionando dentro de diez o quince años, y seguir gustando. Esa es la medida que nos interesa.
Cinco principios que no negociamos
Escuchar antes de diseñar
Primero entendemos la vivienda y la forma de usarla. El diseño llega después, no al revés.
Dedicar tiempo a cada proyecto
Una cocina se decide una vez cada muchos años. No tiene sentido cerrarla con prisa.
Pensar en la vivienda real
Trabajamos con las medidas, las instalaciones y las limitaciones que hay, no con un espacio ideal.
Cuidar el montaje
El montaje lo hace nuestro propio equipo, porque es donde el proyecto se gana o se pierde.
Responder después
Seguimos estando cuando la cocina ya está instalada y aparece cualquier ajuste o duda.
Muchas cocinas empiezan con una recomendación.
Buena parte de nuestro trabajo llega de clientes de hace años, de familiares y conocidos suyos, o de personas que han visto una cocina terminada en casa de alguien y han querido saber quién la había hecho.
Que alguien vuelva, o recomiende, es la forma más honesta de comprobar si un trabajo se hizo bien. Es también lo que nos obliga a mantener el mismo nivel en cada proyecto.
El proyecto no termina cuando se aprueba el diseño.
Entre el diseño aprobado y la cocina terminada hay un trabajo que no se ve, y que es el que evita sorpresas el día de la instalación.
Una cocina pensada para quedarse muchos años.
Si buscas algo más que llenar un espacio, podemos empezar conociendo tu casa, tus necesidades y la forma en la que quieres vivirla.
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